Críticos del gusto
De Sofía Zavala
En contra de lo que puedan decir ciertos refranes, del gusto hay mucho escrito. Desde Bourdieu hasta Erner, han tratado de explicar los misterios detrás de la arbitrariedad del gusto; conceptos como el capital social y el capital intelectual nos han ayudado a comprender el porque ciertos colores u objetos resultan apetecibles para algunas miradas.
Y claro, hablar sobre gusto es todo menos catalogarlo como bueno o malo, si no de su mera existencia y las maneras en las que se manifiestan.
Entonces, ¿por qué tenemos a una multiplicidad de personas elaborando en redes sociales un discurso sobre el mal gusto?
Etiquetas como elegante, vulgar, caro o chic han empezado a ser usadas por creadores de contenido quienes pretenden fungir como una figura autoritaria del gusto y delimitar las expresiones culturales o de la vestimenta usando el viejo método de inducir a la vergüenza.
Cosas como escotes, vestidos ajustados, tatuajes son señalados en estos videos como manifestaciones vulgares de la cultura y se propone ser evitados a toda costa. Pero, este tipo de contenido no se limita al arreglo personal, también se extiende a la decoración del hogar y el estilo de vida.
Recordemos por ejemplo el video protagonizado por Mar de Regil: cosas de nacos. En dicho video esta influencer enumera cosas como hablar o pagar con monedas como cosas de nacos, consecuente, de mal gusto.
El gusto no es una cualidad independiente, si no que esta alineada con la clase y la cultura. Es decir, van atados y mientras que el gusto de las mujeres de clase alta mexicanas probablemente incluyen a Julio Iglesias y el lomo de cerdo en salsa de cereza, el gusto de un adolescente de clase media baja puede que incluya a Feid o el futbol.
El eje principal del argumento de Bourdieu recae en que el gusto no es individual y se trata más bien de una actividad social compartida, así que el llamado buen gusto no se trata realmente de la superioridad de ciertos individuos, si no que intenta seguir una lógica social.
Bordieu se rehusa a pensar que el gusto es nato y subjetivo y lo atribuye al reflejo de la jerarquía social que estructura la sociedad, de esta manera actividades que pueden parecer individuales, como ir al cine o a conciertos, o la preferencia hacia cierto estilo musical o corriente literaria en realidad están completamente ligados al lugar social de la persona.
Y una cosa que tenemos que entender es que el gusto también es tomado como una ventana aspiracional o de escapismo, es decir, todos conocemos las historias de niños súper dotados para la música o las artes que nacieron en entornos rurales y es como si ese gusto elevado tuviera la capacidad de sacarlos de ese lugar. Y es algo muy parecido a lo que pensamos que puede sucedernos a nosotros, pensamos que si escuchamos Bach o leemos a Wilde nuestra suerte puede cambiar y ya no nos sentimos pertenecientes al estrato social del que formamos parte.
Este hecho es lo que ha dado como resultado la expansión del contenido referente al buen o mal gusto, a lo chic y a lo un-chic y ha resultado en personas hablando a la cámara enlistando prendas, actividades y hábitos como si se tratase de algo simple, de un blanco o negro absoluto y no de un fenómeno sociológico que lleva siendo estudiado años. No solamente buscan juzgar a otros individuos, sino que también su objetivo es separarse de todo aquello que consideren inferior.
Así mismo, dichos discursos al ser completamente polarizados no dan cabida a una reflexión o un análisis en el que se pueda elaborar la manera en la que esta visión del gusto esta repleta de mensajes racistas, clasistas y en general, retrógrados.
La última lista que encontré de cosas de mal gusto incluye cosas como uñas largas, tinte de cabello, piercings faciales, sandalias y acrílico en las uñas de los pies, dichas cosas no se tratan de elementos aislados si no de manifestaciones culturales que han tenido su nacimiento en el seno de comunidades especificas. Los piercings faciales y en general, las modificaciones culturales, tienen sus primeras apariciones en regiones de América Latina y África previas a la colonización. Incluso son descritos en las crónicas escritas por los escribas de los colonizadores y así nos damos una idea de donde viene el prejuicio; descritos como demoníacos y aberrantes, nos hace pensar en como la concepción del gusto proviene de una mirada blanca.
Otro de los ejemplos, las uñas acrílicas han fungido como elemento identitario en la cultura negra, desde los 70s los salones de belleza han sido un punto de encuentro y también la manera en la que mujeres han podido subsistir económicamente.
Es de esta manera que el gusto no flota de una manera libre en la sociedad sino que la estructura mendigando distinciones y agrega barreras importantes entre los grupos sociales, Todos aquellos con lo que Bordieau llamada capital cultural, tales como educación, forma de habla y vestimenta son quienes imponen las normas del buen gusto y de esta manera se convierte en un arma en contra de las clases trabajadores, no solo nunca podrán alcanzar el capital económico, también el intelectual y social se vuelven imposibles de descifrar.
El internet, que en algún momento fue un espacio para compartir manifestaciones de estilo y vida alejadas de la normativa social se ha convertido en el mas grande verdugo de la expresión personal y ahora resulta imposible separar prendas y acciones de los juicios a las que se atan.