Sobre la sangría e Eraserhead de Lynch

de Baltazar Pérez

Lentamente las luces de la sala se encienden. Me quedo mirando los créditos unos segundos, veo que todos se paran y empiezo a recoger mis cosas. ¿La invito a mi casa? ¿Vamos a la suya? Siempre vamos a la suya. No entendí nada de la película. Debe haber otra opción de lugar. ¿Vayamos a tomar algo? Ya, conozco un lugar súper bueno cerca de acá. ¿Te gustó la película? Mmm tengo una idea, hablemos de la película cuando lleguemos, así para digerirla, ¿cachai? Okey. Okey.


Recién subimos las escaleras de la cineteca y salimos afuera. No hace frío, pero corre un tonto viento. Ya sí, me gustó bastante, ¿a ti? Mmm, sí. Está bien, supongo. Mi parte favorita fue cuando… La luz del semáforo se puso en rojo súbitamente y paramos. Oye, ¿hace cuánto no nos veíamos? Como siete u ocho meses, creo. ¡Un montón! ¿Y qué cuentas? Antes de la película no habíamos podido hablar, nos encontramos y entramos a la sala. Bueno, era bien rara, pero creo que algo había podido entender.


Acá ando, día a día. ¿Tú? Bien, terminando la carrera ya. Ya, mira, el tema es que no me gusta comentar la película adentro de la sala. ¿Sí? Sí, me incomoda, siento que ellos me escuchan. ¿Quiénes? Los actores, el director, los de producción. Excentricidades más grandes me he encontrado. Mira tú. Sí, al principio solo era en el teatro, que es más razonable. Lógico. Sí, lo era. Pero últimamente también me pasa con las películas. Es más, aún cuando veo cosas en mi casa con mi familia o mi pololo, tengo que cambiar de pieza para hablar de ella.


¿Cuánto queda? Es acá a la esquina. Caminamos y llegamos a esos barrios que uno siempre va, pero nunca come en. Me da un poco de miedo mirar los precios. ¿Te importa sentarte afuera? Quiero fumar un tabaco. Ningún problema. El restobar había puesto mesas y sillas en la cuneta de la calle, como un auto estacionado; realmente habían colonizado lo público. Nos sentamos en una mesa bien pegada a la calle, no pasan muchos autos, pero aún así habían puesto unos maceteros de plástico con plantas altas plásticas para protegernos.


Bueno, la película, yo creo que… “Click”. “Ffriiuuum”. Un músico se había puesto en la vereda contraria apuntándonos con su parlante y había rasgado un solo acorde, de excesivo volumen. Ahh mira tú. Agradable. Sí, bueno, yo creo que era muy interesante que… “Friiuuum chac chac trumtumtum”. Un tema de rock suave. Igualmente, no podía entender nada. ¡El sonido de la película era muy bueno! “Chumchumchuchu”. ¡Me gustaron mucho las marionetas! ¡Buena producción! “Friuuum Chumchum” ¡Buenísima!

¡¿Nos cambiamos de mesa?!


Estaba como a 3 metros de la anterior. Se escuchaba ligeramente menos la guitarra. Buena película. Sí, interesante. Eso era; interesante. ¿Cómo me escapo? ¿Qué crees que representaba la guagua? Debo escapar. Pucha, bueno, creo que… Oye, ¿cómo están tus papás? Emm están bien, ¿por? No, es que hace tiempo no los veía. Frruchk Frruchk”. Ahora estaba haciendo un rasgueo extraño tocando la última cuerda. ¿Te tinca pedir una jarra de sangría? La de acá es demasiado rica. Yapo. Le paso la carta. Mmm, oye, estos precios no estaban así la última vez que vine. ¿Cuándo viniste? Como hace dos años. Me acuerdo de por qué vengo al barrio, pero no como aquí.


Miro a un mesero que espera frente a la entrada del restobar hasta que me mira. Se demora como 20 segundos. Subo la mano suavemente y apunto hacia abajo con un movimiento sutil.


Queremos la jarra de sangría, por favor. Enseguida. Ya ni siquiera me piden el carnet para ver mi edad, realmente mis años dorados pasaron. En mis tiempos pedían el carnet. Mmm, creo que ya se te nota. ¿Enserio ¿Cuántos años tienes? No le voy a decir. No te voy a decir. No voy a honrar su pregunta con siquiera pensar cuántos tengo realmente. Igual era extraña la película. Puede ser. Era rarísima, insisto que no entendí nada. Pero también muy profunda, la encontré… Muy linda. Sálvenme.


Aquí tienen su sangría. Me salvan. Tomo un vaso y me empiezo a servir, no he comido en toda la tarde así que debería ir despacio. ¿Quieres? Porfa. Le sirvo a ella también. Tomo un sorbo largo. Y ya vas terminando la universidad ¿no? Sí, ahora empiezo el último año. ¿Has pensado en tu trabajo final? De inmediato sé que la cagué. Emm, bueno, no mucho. Tomo un sorbo largo. Los pedacitos de manzana se pegan a mi labio. Ósea, tengo un par de ideas pero igual tengo un tiempito más para pensar. Tomo un sorbo largo. Ya, mira, todavía no lo pienso tan bien. Sí o sí se me ocurre algo.


Pero no quiero hablar de eso, ¡hablemos de la película! Me gustó mucho el final; era muy bueno. Tomo un sorbo largo. “Tum tum tum tum”. Empezó a hacer arpegios y me mareo un poco. No entendí. Debí ir más lento, o haber comido antes. ¿El final? Todo. Hmm, creo que no era la idea entender todo. La música para. “Click”, apaga el amplificador. Creo que ni siquiera estaba hecha para que se entendiera todo, yo tampoco sé si entendí algo, es solo lo que pienso. Hmm. Bueno, lo pasé bien igual, jajaja. Yo también, podríamos ver otra de Lynch algún día. Creo que Blue Velvet es buenísima.


Alguien se pone al lado de nuestra mesa. Hola, ¿algún aporte? Es el músico. Ando sin nada. Oye chiquillos, sí vi que se movieron de mesa. Perdonen si hice mucho ruido. Le pudo haber bajado al amplificador y le daba algo. No importa. Sí, estaba perfecto. Ya, mira, en verdad tengo mil pesos, toma. Ella es mucho mejor que yo. Gracias amiga, Dios te bendiga. ¿Quieres más sangría? Sí porfa, con harta fruta. Le sirvo y se acaba la fruta del jarro. Me pregunto si es socialmente aceptable poner mi vaso en vertical sobre mi boca para que caigan los pedacitos de manzana. Igual, creo que tampoco entendí mucho; te apuesto que hay un foro que la explican toda.